lunes, 26 de marzo de 2012

Dolor de exportación

Hoy como nunca antes desearia ser una princesa que contempla los jardines de su reino. Llevando entre sus venas el poder sobre el mundo, aquel que a cualquier barrera rompe, aquel que mueve montañas y congrega multitudes.

Hoy cuando quisiera mis versos fueran escritos por esa misma princesa para hacerlos publicos y exitosos me describo en sencillas palabras que narran mi dolencia, dolencia que no es solo mia, habitante en todos aquellos que hemos venido a este reino con los animos de prosperar, de crecer y algun dia conseguir nuestros sueños.

Nadie sospecha aquella tristeza que vaga en el Corazon de un latino de rostro exotico y alegria espontanea, piel tersa y acento conquistador, que no por sus palabras se haya hecho distinguible si no por su espiritu de luchador.

Labrando sus propios caminos que con frecuencia son pisoteados por quienes desde su infancia caminan en alfombras de oro hablando un idioma que no sale de su repertorio.

Aquien preguntarle nuestros derechos si la historia cuenta con la herencia que nos son negados, a quien juzgar por nuestras penas cuando en medio de cuatro paredes frias y desgastadas la voz de la soledad se hace brisa nocturna del desierto sin principio ni final.

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